El mundo del té

Somos fans incondicionales del té. Además de su increíble sabor, tiene una larga y dilatada historia que llega a todos los rincones del planeta. 

Te ofrecemos un resumen con nuestros datos preferidos sobre la historia del té:

 

 Cuenta la leyenda que el emperador chino Shennong descubrió el té allá por el año 2737 a. C. se sentó a beber agua caliente y una suave brisa depositó unas hojas de té en la taza, haciendo que el agua cambiase de color. El emperador dio un sorbo y pensó que no estaba nada mal y, desde ese momento, tenemos té.

 Tanto si es cierto como si no, existen indicios de que en China ya se consumía té en el siglo X a. C. Es decir, ¡la bebida tiene más de 3.000 años de antigüedad!

 Al abrir rutas comerciales con Corea, Japón y Vietnam, la popularidad del té creció exponencialmente en el Lejano Oriente durante la dinastía Tang china. De hecho, Lu Yu afirma que su demanda era tan grande que algunos mercaderes solo aceptaban fardos de té en lugar de dinero como pago.

 Los samuráis, guerreros de élite japoneses famosos por su autodisciplina y su férreo código ético, eran aficionados a reunirse para tomar el té. La ceremonia del té o Cha No Yu era una tradición muy importante para ellos. En el siglo XVII, Takuan Soho escribió que “escuchaban en silencio cómo el agua hervía en la tetera con un sonido parecido al de la brisa atravesando las hojas de los pinos y se evadían de todos los males y pesares mundanos”.

 ¡Vaya manera de desconectar! En la fiesta del té más famosa del mundo, en vez de bebérselo, ¡lo destruían! El Motín del té tuvo lugar en Boston en 1773 para protestar contra el Acta del Té del Parlamento británico. Los Hijos de la Libertad arrojaron 342 cajas de té al mar, dando lugar a uno de los sucesos que provocaron la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

 Todos podemos ser un poco quisquillosos, pero en el mundo del té esta palabra cobra otro significado. Margot Asquith, esposa del ex primer ministro británico Herbert Asquith, escribió esta anécdota en el siglo XIX: "El mayordomo esperaba al primer
ministro Asquith a la hora del té. Se produjo la siguiente conversación:

‘¿Té, café o un melocotón, señor?’ ‘Té, por favor’.

‘¿Chino, indio o de Ceilán, señor?’ ‘Chino, por favor’.

‘¿Con leche, con limón o con nata, señor?’ ‘Con leche, por favor’.

‘¿De qué raza de vaca, señor? ¿Jersey, Hereford o Shorthorn, señor?’” Etcétera, etcétera.

¡Esperamos que al final se bebiera la taza!

 George Orwell (sí, el autor de 1984 y Rebelión en la granja) publicó un excelente artículo en el diario británico London Evening Standard el 12 de enero de 1946 que se
titulaba “Una buena taza de té”. Escribió que “el té es uno de los pilares de la civilización” y no vamos a ser nosotros quienes lo contradigamos. 

 Muchas personas afirman que saben preparar la taza de té “perfecta”, pero esta afirmación es falsa a menos que sigan la norma ISO 3103:1980. Esta describe el método estandarizado para preparar té a nivel internacional, aprobado por la Organización Internacional de Normalización. No es broma: un organismo mundial publicó un documento oficial sobre la manera correcta de preparar té. ¡Es un asunto muy serio!

 

 

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¿En qué se diferencia el té de la bebida refrescante de té?

 

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